Golpe de Opinión

Concejo de Bogotá analiza riesgos de inundaciones y deslizamientos ante la emergencia climática

Durante un foro en sesión plenaria, cabildantes alertaron sobre la vulnerabilidad de localidades como Usme y Ciudad Bolívar frente a desastres naturales y la necesidad de actualizar datos climáticos en la planeación urbana.

Varios cabildantes sentados en una mesa larga durante una sesión plenaria en el Concejo de Bogotá
Cabildantes analizan los riesgos de inundaciones y deslizamientos ante la emergencia climática en una sesión plenaria del Concejo de Bogotá. Foto: Concejo de Bogotá

La vulnerabilidad de las comunidades en el sur de la capital frente a inundaciones y deslizamientos se convirtió en el eje central de un foro realizado por el Concejo de Bogotá en sesión plenaria. Durante el encuentro, los cabildantes analizaron los retos de la ciudad ante la crisis ambiental y la necesidad de fortalecer las acciones de mitigación, adaptación y prevención del riesgo en el marco de la discusión del Acuerdo 790 de 2020.

Lo que debe saber

  • El 65% de las manzanas en Usme están sobre depósitos de ladera inestables.
  • El 63% de las emisiones de gases de efecto invernadero provienen del transporte, combustibles, industrias y residuos.
  • El 42,5% de las edificaciones de la ciudad fueron construidas antes de las normas sísmicas actuales.

Los representantes del cuerpo colegiado enfatizaron que la adaptación climática debe iniciar con la protección de los ecosistemas. Señalaron que es fundamental conservar, restaurar y conectar los entornos naturales para reducir la vulnerabilidad de la población, advirtiendo que humedales y páramos no deben ser intervenidos sin una evaluación previa de sus consecuencias ambientales.

En el marco de la discusión, los concejales Ana Teresa Bernal, Oscar Bastidas, Donka Atanassova, Quena Ribadeneira y José Cuesta subrayaron la importancia de integrar datos climáticos actualizados del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) en la planificación territorial. El objetivo es orientar las decisiones de gestión del riesgo y evitar que la expansión urbana comprometa la conectividad entre ríos, suelos agrícolas y los cerros de la Sabana de Bogotá.

Los cabildantes insistieron en la importancia de respetar las determinantes ambientales y evitar que la estructura ecológica se modifique para ajustarse a las dinámicas del desarrollo urbano. Entre las acciones prioritarias mencionaron la protección de las fuentes de agua, la recuperación de zonas de recarga hídrica, la conservación de corredores ecológicos y la prevención de riesgos que afectan especialmente a las comunidades más vulnerables.

Vulnerabilidad en el sur de la ciudad

La sesión puso sobre la mesa cifras críticas sobre la ubicación de las viviendas en zonas de riesgo. Los cabildantes indicaron que en la localidad de Usme, el 65 % de las manzanas se encuentra sobre depósitos de ladera inestables. Por su parte, en Ciudad Bolívar, el 61 % de las manzanas está ubicado en cerros con pendientes pronunciadas, donde se concentran más de 3.000 manzanas de estrato 1.

De acuerdo con las proyecciones del Instituto Distrital de Gestión de Riesgos y Cambio Climático (IDIGER), más del 50 % de las pérdidas humanas estimadas en un escenario de alta sismicidad se concentrarían en las localidades de San Cristóbal, Ciudad Bolívar, Rafael Uribe Uribe y Usme. Ante este panorama, los concejales plantearon la urgencia de diseñar planes de emergencia específicos para estos territorios.

Otro dato preocupante expuesto durante el foro fue que el 42,5 % de las edificaciones de Bogotá se construyeron antes de que entraran en vigor las normas sísmicas más recientes. Estas estructuras predominan en sistemas de mampostería no reforzada, especialmente en los sectores de estratos 1, 2 y 3.

Emisiones y gestión de residuos

En cuanto a la calidad del aire y el impacto ambiental, se recordó que el 63 % de las emisiones de gases de efecto invernadero en Bogotá provienen de fuentes relacionadas con el transporte, el consumo de combustibles, las industrias y la disposición de residuos sólidos. Por ello, se instó a evaluar las acciones distritales de mitigación frente a los desafíos estructurales de la movilidad y la gestión de basuras.

Respecto al manejo de residuos, se informó que el relleno sanitario Doña Juana recibe entre 6.500 y 7.500 toneladas de desechos diariamente, mientras que el aprovechamiento real se estima en apenas el 16 %. Los participantes destacaron la necesidad de avanzar en el compostaje, la reutilización de materiales y la dignificación del trabajo de la población recicladora.

Defensores ambientales y líderes comunitarios también expresaron su preocupación por el manejo de los lodos residuales de las plantas de tratamiento de aguas. Además, hicieron un llamado a vincular a los jóvenes en las acciones de prevención y a fortalecer los controles sobre la agricultura urbana para evitar la generación de contaminantes como el metano.

Finalmente, el concejal David Saavedra solicitó priorizar el riesgo de desabastecimiento energético. Para ello, pidió un mapa de la infraestructura crítica y un plan de acción que garantice la continuidad de servicios esenciales, como hospitales, sistemas de comunicación, semaforización y centros de distribución de alimentos, ante un eventual apagón. La sesión se suspendió tras culminar las intervenciones de los concejales y la ciudadanía, y continuará en una próxima jornada con la participación de la Administración Distrital.

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