Golpe de Opinión

OACI busca plan global para reducir esperas de aviones y ahorrar miles de millones en retrasos aéreos

La Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) busca expandir un modelo de gestión de flujo de tráfico aéreo para coordinar despegues entre países, buscando reducir costos operativos y emisiones de carbono.

Un avión comercial vuela cerca de una torre de control de aeropuerto bajo un cielo despejado
La OACI busca expandir un modelo de gestión de flujo de tráfico aéreo para reducir las esperas de las aeronaves y disminuir las emisiones de carbono. Foto: Noticias ONU (Américas)

La Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) busca expandir un modelo de gestión de flujo de tráfico aéreo a nivel global para reducir las esperas de las aeronaves antes de aterrizar. Esta iniciativa pretende evitar que los aviones den vueltas sobre los aeropuertos, una maniobra que genera retrasos costosos y aumenta las emisiones de gases contaminantes.

Lo que debe saber

  • La OACI busca coordinar despegues entre países para evitar que los aviones den vueltas antes de aterrizar.
  • El modelo ATFM ya logró ahorrar más de 4400 horas de vuelo y millones de dólares en las Américas durante 2026.
  • Se prevé que las nuevas disposiciones internacionales sobre gestión de flujo aéreo entren en vigor en noviembre de 2030.

Los retrasos en el tráfico aéreo representan un impacto económico significativo. Según datos de EUROCONTROL, el organismo europeo de navegación aérea, los retrasos asociados a la gestión del tráfico en ruta superaron los 2000 millones de euros en costos estimados durante el año 2025. La OACI, agencia de las Naciones Unidas que establece las normas de la aviación mundial, propone que los países coordinen sus vuelos como un sistema sincronizado.

Juan Carlos Salazar, secretario general de la OACI, explicó que la falta de coordinación actual genera congestiones similares a las de un sistema de semáforos desarticulado. Según Salazar, si un aeropuerto no puede recibir más aviones durante un periodo determinado, la solución es coordinar con otros centros para retrasar algunos despegues en lugar de mantener las aeronaves dando vueltas en el aire. Este modelo, denominado Gestión del Flujo del Tráfico Aéreo (ATFM), requiere que aerolíneas, aeropuertos, controladores y servicios meteorológicos compartan información y tomen decisiones conjuntas.

Aunque países como Brasil y Colombia ya utilizan sistemas de gestión de flujo aéreo, estos se han desarrollado principalmente a escala nacional, lo que limita su efectividad en vuelos internacionales que atraviesan múltiples espacios aéreos administrados por diferentes naciones.

Beneficios medibles en ahorro de tiempo y combustible

Las pruebas de gestión colaborativa ya han mostrado resultados positivos en diversas regiones. En las Américas, las pruebas impulsadas por la OACI junto con proveedores de navegación y aerolíneas permitieron ahorrar más de 265.000 minutos de vuelo durante 2026, lo que equivale a unas 4400 horas y generó ahorros superiores a los 38,9 millones de dólares.

“Si los semáforos funcionan de manera descoordinada e independiente, el tráfico se vuelve un caos y va a haber congestiones en cada esquina. Si a ti te dan paso en una calle y a la siguiente esquina te detienen, inmediatamente el embotellamiento se acumula. Lo mismo sucede con el tráfico aéreo, con los espacios aéreos a nivel mundial”

— Juan Carlos Salazar, secretario general de la OACI, según recogió Noticias ONU

En el continente europeo, un programa de EUROCONTROL que utiliza la gestión coordinada para anticipar problemas meteorológicos y de congestión evitó unos 3,1 millones de minutos de retrasos entre mayo y agosto de 2026. Esta medida permitió un ahorro estimado de 400 millones de euros y mejoró en un 14% la estabilidad de la red aérea durante jornadas con mal tiempo.

Desde la perspectiva ambiental, la reducción de esperas en el aire es clave para la meta de cero emisiones netas de carbono para el año 2050. En las Américas, las pruebas de 2026 permitieron ahorrar unas 13.330 toneladas de combustible y evitar la emisión de 42.160 toneladas de dióxido de carbono, según la OACI.

Salazar enfatizó que la tecnología por sí sola no resuelve el problema, ya que el mayor reto es la voluntad y la capacidad de los países para compartir información en tiempo real. La OACI, que cuenta con 193 Estados miembros, busca establecer normas comunes y prestar asistencia técnica para que todos los países puedan coordinar sus operaciones, independientemente de sus recursos.

Desafíos tecnológicos y de seguridad

La transformación hacia este sistema global tiene un horizonte claro: la aplicación de nuevas disposiciones internacionales sobre gestión del flujo aéreo está prevista para noviembre de 2030. Como parte de la preparación, la organización llevará a cabo talleres regionales en 2027 para coordinar las operaciones.

La urgencia de estas medidas responde al crecimiento proyectado de la aviación, que podría alcanzar los 12.400 millones de pasajeros para el año 2050. Además, la OACI trabaja en un concepto más amplio de gestión unificada del espacio aéreo para responder a nuevos desafíos como los conflictos armados, que obligan a usar rutas alternativas, y la proliferación de drones, taxis aéreos y actividades espaciales.

Para abordar estos riesgos, la organización planea celebrar dos conferencias de alto nivel en 2027: una sobre amenazas contra la aviación civil y otra sobre seguridad operacional. Estas discusiones prepararán el camino para la próxima Asamblea ordinaria de la OACI, programada para 2028, donde se abordarán los avances tecnológicos y los riesgos de ciberseguridad para los sistemas de navegación, comunicación y vigilancia aérea.

Salazar explicó que la coordinación es vital porque un vuelo que sale desde Europa hacia Australia o hacia Nueva Zelanda atraviesa cuatro o cinco regiones distintas y continentes diferentes. Según el secretario general, ningún país actuando solo o ninguna región actuando sola es capaz de controlar eso por la misma naturaleza de la aviación.

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