Golpe de Opinión

La JEP estima que hubo más de 7.800 ejecuciones extrajudiciales bajo la política de Seguridad Democrática

La Jurisdicción Especial para la Paz reportó que al menos 7.837 civiles fueron asesinados por agentes del Estado y presentados como bajas militares durante el gobierno de Álvaro Uribe.

Una vela con la imagen de Jesús y un pequeño altar en el tablero de un vehículo con el parabrisas roto.
Vela y objetos religiosos en el interior de un vehículo con el parabrisas fracturado, en una zona donde se investigan ejecuciones extrajudiciales. Foto: France 24 Español (América Latina)

Las ejecuciones extrajudiciales perpetradas por agentes de seguridad del Estado en Colombia, conocidas bajo el eufemismo de “falsos positivos”, han dejado un legado de violencia que la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) busca esclarecer. Según la entidad, se registraron al menos 7.837 asesinatos de civiles durante este periodo de la historia del país.

Estas prácticas consistían en la ejecución de personas civiles por parte de miembros de las fuerzas de seguridad, quienes posteriormente utilizaban los cuerpos para vestirlos con uniformes de guerrilleros. El objetivo de estas acciones era presentar los asesinatos como resultados de operaciones militares exitosas, ocultando la naturaleza criminal de los actos.

De acuerdo con la información proporcionada por la JEP, la gran mayoría de estos hechos ocurrieron durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez. El periodo estuvo marcado por la implementación de la política de Seguridad Democrática, un modelo de gestión del orden público que ha sido objeto de intensos debates y procesos judiciales.

La violencia estatal ha sido una constante en la trayectoria histórica de Colombia, pero el fenómeno de los “falsos positivos” representa un capítulo específico de graves violaciones a los derechos humanos. La investigación de estos casos busca identificar las responsabilidades de los agentes involucrados y las órdenes que permitieron tales prácticas.

El término “falsos positivos” se utiliza para describir la manipulación de la información oficial sobre las bajas en combate. Al presentar a civiles como combatientes muertos en acción, las fuerzas del Estado buscaban justificar sus estrategias de seguridad ante la opinión pública y las altas esferas del poder.

La cifra de 7.837 víctimas reportada por la JEP subraya la magnitud de la violencia sistémica que afectó a la población civil.

Estos datos forman parte del proceso de justicia transicional que busca reparar a las víctimas y determinar la cadena de mando responsable de las ejecuciones.

La Jurisdicción Especial para la Paz continúa analizando los testimonios y las pruebas recolectadas para reconstruir los hechos de este periodo. El objetivo es garantizar que los responsables enfrenten las consecuencias legales por las ejecuciones extrajudiciales y la falsificación de resultados militares.

El legado de estos hechos sigue impactando la memoria colectiva de Colombia y la confianza en las instituciones de seguridad. La transparencia en el manejo de estas cifras es fundamental para el proceso de paz y la reconstrucción del tejido social del país. La información sobre las víctimas y los procesos judiciales en curso puede ser consultada a través de los canales oficiales de la Jurisdicción Especial para la Paz.

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