Panamá enfrenta una emergencia nacional tras un terremoto de magnitud 7,7 que provocó el colapso de diversos edificios y el colapso de carreteras en el suroeste del país. Aunque las autoridades no han reportado víctimas hasta el momento, el presidente José Raúl Mulino calificó la situación como un desastre de gran magnitud que requiere atención inmediata.
El movimiento telúrico tuvo su epicentro a solo 10 kilómetros de Pitaloza Arriba, en la provincia de Herrera. Según explicó Mulino a la prensa de DW, el impacto ha dejado carreteras totalmente colapsadas, dificultando la movilidad y la respuesta ante la emergencia en las zonas más afectadas por el sismo.
La intensidad del temblor se sintió con fuerza en Ciudad de Panamá, donde miles de ciudadanos abandonaron los edificios por temor a nuevos colapsos. La capital se encuentra a unos 300 kilómetros de distancia del epicentro por vía terrestre, pero el impacto estructural en las zonas cercanas al origen del sismo ha sido significativo.
Ante la gravedad de los daños, diversos países de la región han manifestado su solidaridad y ofrecieron asistencia técnica y humanitaria. Entre las naciones que se han pronunciado se encuentran Ecuador, Perú, El Salvador, Venezuela y Colombia, países que también han enfrentado eventos sísmicos recientemente.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, se puso en contacto con las autoridades panameñas para coordinar el envío de ayuda. Rodríguez publicó en sus redes sociales que Panamá no está sola y reafirmó la disposición del gobierno venezolano para brindar asistencia inmediata.
Por su parte, el presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, también manifestó su voluntad de colaborar con el país centroamericano. De la Espriella aseguró que Colombia está dispuesta a brindar la asistencia necesaria y ofreció el respaldo total de su nación ante la emergencia que atraviesa Panamá.
Desde Estados Unidos, el secretario de Estado, Marco Rubio, anunció que su departamento está movilizando recursos y personal para apoyar al país. Rubio informó a través de su cuenta en la red social X que el gobierno estadounidense apoya al pueblo panameño y está siguiendo de cerca los informes sobre la situación del sismo. Como parte de la respuesta estadounidense, el secretario de Estado difundió una línea directa de asuntos consulares para atender las consultas de los ciudadanos relacionadas con la emergencia.
En cuanto a la infraestructura clave del país, la Administración del Canal de Panamá (ACP) emitió un comunicado informando que las operaciones de la vía interoceánica continúan con normalidad. A pesar de la continuidad del tránsito, la entidad precisó que se han activado los protocolos de emergencia para inspeccionar las instalaciones. La ACP subrayó que estas inspecciones tienen como objetivo identificar posibles afectaciones estructurales en la ruta marítima.
El canal, que conecta el Pacífico con el Caribe, es una pieza fundamental del comercio global, ya que por su paso transita el 5% del comercio marítimo internacional, con Estados Unidos y China como sus principales usuarios.
En contraste con la operatividad del canal, el aeropuerto internacional de Tocumen, uno de los centros de conexión aérea más importantes de América Latina, tuvo que cerrar sus puertas temporalmente tras el sismo.






